La China de Mao

mao En este cartel con la imagen de Mao (de los cientos que se hicieron y de los millones que se imprimieron) en la parte superior, como si fuera un ser superior o un dios, vemos que la masa popular sigue o lleva el pequeño libro rojo: “Citas del Presidente Mao”, que era la recopilación de los discursos de Mao y que se convirtió en obra de referencia y de lectura de obligada para la población en general. Este culto a la personalidad en torno a la figura de Mao Zedong se realizó en el marco de una intensa campaña de masas que recibió el nombre, como hemos visto anteriormente, de “Gran Revolución Cultural Proletaria”.
A lo largo de las diferentes lecturas que he realizado, pienso que no existe una sola figura de Mao Zedong, ya que su figura aglutinó diferentes etapas. La primera, en mi opinión, la del joven inconformista e idealista que se rebelaba contra todos los órdenes y convenciones sociales (podríamos decir “revolucionario”) y que reverdeció en la última etapa de su vida. La segunda, puede verse la figura de Mao como la de un “Líder” infatigable, inextinguible y conquistador. Y, la tercera, como la de un dictador totalitario y endiosado que sentía un enorme desprecio y animadversión hacia la clase política dirigente, hacia los intelectuales y toda forma de poder que le hiciera sombra. Su legado, por tanto, es controvertido, puesto que logró éxitos como reducir el índice de analfabetismo del 80% y la esperanza de vida de 35 años en 1949 al 6% y 70 años en 1970; y, también, deshizo un siglo de humillaciones a las que sometieron a China las potencias occidentales y afirmó la soberanía China. Pero, los sufrimientos de la población debido a las diferentes purgas y movilizaciones forzosas de millones de personas, su aislamiento consentido (al estilo de la China imperial), las violaciones más elementales de los derechos humanos en pro de un bien común, nos queda de él una imagen de un dictador de corte estalinista.

Introducción: los primeros años del período maoísta
Con la proclamación de la RPC en octubre, el PCCh se enfrentaba a la impresionante tarea de administrar todo el país. En vísperas de la victoria comunista, Mao escribió un artículo titulado “Sobre la dictadura democrática del pueblo”, en el que exponía los objetivos del futuro gobierno comunista. En sintonía con su concepto de “Nueva democracia”, Mao afirmaba que el PCCh encabezaba una alianza de cuatro clases: el proletariado, el campesinado, la pequeña burguesía y la burguesía nacional. Y, todas ellas, disfrutaban de derechos y libertades democráticos. Poco después, en la Conferencia Consultiva Política del Pueblo chino en Pekín (septiembre de 1949), se invitó a un gran número de personalidades ajenas al PCCh, y se elaboró un programa común, que anunciaba la eliminación de todos los privilegios y propiedades extranjeros, así como la confiscación del capital al Guomindang. Al mismo tiempo, el programa común propugnaba la puesta en práctica de la reforma matrimonial y la reforma agraria, y preveía un periodo de transición al socialismo durante el que seguiría existiendo la economía privada urbana. Sin embargo, quedaba claro que el liderazgo estaría en manos del PCCh. De hecho, hasta 1954, China estuvo dividida en 6 regiones militares-administrativas. En 1954 se promulgó la constitución que permitía la creación de Congresos del pueblo en los ámbitos local (elección directa), provincial y central (elegidos por los congresos inferiores).
Uno de los principales puntos del nuevo gobierno comunista era la conclusión de la reforma agraria (iniciada en 1945), que implicaba la apropiación de tierras pertenecientes a terratenientes y su redistribución entre los campesinos pobres. La ley de la reforma de 1950 fue impresionante, no sólo dio como resultado un gran incremento del número de campesinos pequeños propietarios sino que aseguró la eliminación de la influencia social y política de la élite rural. El proceso no se completó hasta 1952.
Otra de las prioridades fue la “Ley de reforma matrimonial” destinada a poner fin al matrimonio concertado y el concubinato, estableciendo una edad mínima para casarse, permitiendo la libre elección del cónyuge y concediendo la libertad de divorcio. A finales de 1953, el partido empezó a frenar la puesta en práctica de la ley, y a hacer hincapié en la importancia de la armonía familiar como fundamento del orden socialista; así, por ejemplo, a las mujeres que pedían el divorcio se las criticaba ahora por exhibir el rasgo burgués del individualismo egoísta. En 1950, el objetivo del partido era crear unidades familiares estables y monógamas antes que establecer la absoluta igualdad entre sexos, en realidad se creó un nuevo patriarcado democrático. Se organizaron campañas masivas en las ciudades contra la corrupción. También se erradicó el juego, el tráfico de drogas y la prostitución.
En 1953 se inició un proceso de nacionalización que se completaría en 1956. Al mismo tiempo, el gobierno lanzó su primer plan quinquenal, haciendo hincapié en la industria pesada. Y, establecía el objetivo de que en 1957 la tercera parte de todas las familias campesinas se hubieran integrado en cooperativas de productores agrícolas (CPA).
En cuanto a las relaciones y alianzas exteriores internacionales, Mao visitó Moscú en 1949 y estableció una alianza de 30 años. Moscú le proporcionó el paraguas nuclear y la concesión de créditos para adquirir maquinaria y equipamientos soviéticos (contribución de la URRS en el primer plan quinquenal). En conjunto, la década de 1950 presenció una considerable influencia soviética. Sin embargo, las relaciones chino-soviéticas estaban cargadas de potenciales tensiones, especialmente tras la muerte de Stalin en 1953, por el intento de la URRS de controlar las políticas de defensa y de relaciones exteriores chinas, la renuencia de la URRS de compartir su tecnología nuclear y su tibio apoyo para la recuperación de Taiwan.

¿Cómo tuvo lugar el desenlace de la Revolución Cultural? ¿Por qué? ¿Qué consecuencias tuvo?
En 1962, Mao empezó a hacer públicos sus temores de una restauración por parte de las clases reaccionarias, argumentando que incluso en una sociedad socialista podrían surgir elementos burgueses. El temor de Mao ante el revisionismo se vio reforzado por otros dos factores. En primer lugar, estaba su preocupación, anunciada por primera vez en 1964, por los sucesores revolucionarios. No es casualidad que precisamente en esa época Mao lanzara un mordaz ataque al sistema de enseñanza, condenando su énfasis en el éxito académico (que, por tanto, descuidaba el compromiso ideológico como criterio de progreso) y el saber teórico divorciado del trabajo productivo.
En segundo lugar, Mao se sentía insatisfecho frente a los acontecimientos desarrollados en la esfera cultural; en 1961-1962, habían aparecido diversos artículos satíricos criticando el Gran Salto, algunos de los cuales eran ataques velados al propio Mao. En 1964, Mao pidió una rectificación en la esfera cultural. Así, se estableció un grupo integrado por cinco miembros del partido destinado a investigar los puntos de vista erróneos, pero sus actividades fueron limitadas, y a finales de 1965 la rectificación que había pedido Mao se desvaneció. Un resultado de esta breve rectificación fue el relieve público que adquirió la esposa de Mao, Jiang Qing, que durante toda la década de 1950 había tenido un papel bastante modesto, pero que ahora participó en una campaña que pretendía reformar la ópera tradicional de Pekín y, a la vez, producir una ópera revolucionaria que retratara adecuadamente las heroicas luchas del partido y sus miembros individuales por la liberación en 1949. Al parecer, fue en ese momento cuando Mao decidió lanzar un ataque frontal al propio partido, en lo que pasaría a conocerse como la Gran Revolución Cultural Proletaria. Ésta se inició de una manera bastante inocua, con un artículo redactado en noviembre de 1965 por Yao Wenyuan, director de la revista de “Shanghai Wenhui Bao” (Revista Cultural), en el que criticaba una obra teatral titulada “Hai Rui destituido del cargo”, escrita cinco años antes (y estrenada en febrero de 1961) por Wu Han, historiador y teniente de alcalde de Pekín, así como estrecho colaborador de Peng Zhen. Yao afirmaba que la obra era un ataque velado a Mao, interpretando la destitución de Hai Rui por parte del emperador como una alegoría de la arbitraria destitución de Peng Dehuai por parte de Mao, en 1959, por haberse opuesto a las comunas. Yao declaraba que aquella era una obra típica de la línea revisionista existente en el ámbito cultural, e instaba a la realización de una campaña de rectificación más generalizada.
Tras la publicación del artículo de Yao, los ataques a intelectuales del partido considerados críticos con la línea maoísta se hicieron habituales. La destitución de Peng fue la culminación de una serie de purgas individuales, que siguieron a la publicación del artículo de Yao Wenyuan, claramente destinadas a asegurar el control maoísta de la capital, la propaganda del partido y el ejército.
Mao alentaba ahora la lucha espontánea contra todas las formas de autoridad burocrática. Con eslóganes tales como “Rebelarse está justificado”, los estudiantes fueron tomando las calles, criticando a los profesores, a los intelectuales, al gobierno y a los cuadros del partido. A partir de tales manifestaciones surgió la Guardia Roja (hong weibing), integrada por estudiantes de secundaria y universitarios que se veían a sí mismos como los auténticos seguidores del pensamiento de Mao. Éste acogió favorablemente los acontecimientos: en su opinión, los jóvenes tendrían una oportunidad única de experimentar la revolución participando en las luchas contra quienes ostentaban la autoridad, y, por tanto, se ganarían el derecho a asumir el título de “sucesores revolucionarios”.
Mao convocó un pleno extraordinario del comité central, en el que se elaboró un programa de dieciséis puntos que definía los objetivos de la Revolución Cultural. Ésta no sólo había de derrocar a “quienes tienen autoridad dentro del partido y toman la senda capitalista”, sino que también había de destruir los “cuatro viejos”: viejas ideas, vieja cultura, viejas costumbres y viejos hábitos,
Las consecuencias de la Revolución Cultural fueron: – Se suprimieron los exámenes de acceso a la universidad, para seguidamente cerrar las escuelas y las universidades.
– Ambivalentes en lo que se refiere a las mujeres; dado que el aspecto primario del debate y de la lucha era afirmar la supremacía del punto de vista de la clase proletaria, las cuestiones concretas relativas a las diferencias de sexos quedaron al margen.
– Supusieron un aislamiento casi total de China en la esfera internacional. Las relaciones diplomáticas con la mayoría de los países se rompieron en 1967.
– Mao apeló al ELP para restaurar el orden, lo que provocó una brutal represión del movimiento de la Guardia Roja, en la que murieron miles de personas. Las atrocidades del ELP contra los maoístas radicales en 1967- 1968 convirtieron a estos últimos en víctimas de la Revolución Cultural en no menor medida de lo que lo habían sido los funcionarios del partido y los intelectuales. Muchos guardias rojos fueron enviados al campo, a “aprender de los campesinos” y a tomar parte en el trabajo manual.
– La revolución cultural, que se había iniciado con un ataque a todas las formas de autoridad, acabó con el firme control de los militares. El ELP participó asimismo en la llamada “Campaña para Purificar las Filas de Clase”, realizada en 1967-1969, que investigó a los cuadros del partido sospechosos; muchos cuadros e intelectuales fueron enviados al campo, donde estudiaron el pensamiento de Mao y realizaron trabajos manuales durante períodos de hasta dos años en las denominadas “Escuelas para Cuadros Siete de Mayo” (establecidas en 1968).
– La glorificación del pensamiento y la persona de Mao alcanzó sus manifestaciones más extremas.
– Cuando se reabrieron las escuelas y universidades no se restauraron los exámenes de entrada a la universidad (abolidos al principio de la Revolución Cultural); los potenciales estudiantes habían de ser ahora recomendados por sus unidades de trabajo basándose en criterios políticos, y se esperaba que antes de entrar en la facultad realizaran un trabajo manual durante algún tiempo.