“Rulin Waishi” “Los Mandarines” o “Historia del bosque de los letrados”

rulin-waishi1Wu Jingzi, también conocido por los sobrenombres de Minxuan, Limin, Viejo (del pabellón) de Wenmu y Huésped del río Qinhuai, nació en 1701 en Quanjiao (Anhui),a unas decenas de kilómetros de Nankín, en el seno de una familia de mandarines y letrados venidos a menos. Tras dilapidar rápidamente su hacienda a la muerte de su padre, las deudas se apoderan de él y sus criados lo abandonan, los nobles del lugar lo convierten en ejemplo negativo para sus hijos y sus amigos lo rechazan o evitan. Se marcha a Nankín, donde se erigió en patrón de los hombres de letras de la ciudad. Su precariedad económica le obliga a trocar sus libros por arroz para comer o a combatir el frío de las noches caminando. Hundido en la miseria y la bebida, murió en Yanzhou en 1754.
El libro circulaba en forma manuscrita antes de 1749, y se componía de cincuenta capítulos. La primera edición impresa fue publicada entre los años 1772 y 1779. La edición más antigua que se conserva es la de la “Cabaña del Reposo yacente” (Woxian caotang), en 56 capítulos, del año 1803. Esta edición viene precedida de un prólogo del “Viejo del Pabellón del Ocio”, escrito en 1763.
El título de la obra “Rulin Waishi” podría traducirse como “Historia no oficial del Bosque de los Letrados”, entendiendo por “Historia no oficial”, la que no formaba parte de las crónicas dinásticas encomendadas por la corte a historiadores oficiales. A partir de la dinastía Han (s. III a.C.) existía un cargo “Recopilador de Historias”, que se encargaba de ir de pueblo en pueblo recogiendo los comentarios de las gentes, lo que le permitía al emperador estar al corriente de lo que se decía en el imperio. Estas recopilaciones y las creaciones literarias basadas en ellas recibían el nombre de “Waishi” “Historias externas”, término que las diferenciaba de la crónica oficial. Wu Jingzi llamó de esta manera a su libro para dar a entender que era una historia ajena a la que aparecía en las crónicas oficiales. Por “Bosque de los Letrados”, debemos entender al mundillo de literatos o literario, designado con el término “Rulin”, y se refiere al círculo de los letrados de la escuela confuciana .
Wu Jingzi era contrario a la filosofía confuciana predominante desde hacía 5 siglos, la Biblia de los mandarines: la escuela neoconfucianista de Cheng Zhu (Cheng Yi, Cheng Hao y Zhu Xi. Pág. 8), y alababa o elogiaba a la escuela de Yan Yuan y Li Gong, opuesta al sistema, concebido en su época, de exámenes imperiales, y que era partidaria de la restauración de los ritos, la música de la antigüedad. Y de ahí la crítica de Wang Mian (pág.30) a los exámenes de oficial que versarían sobre una composición de ocho partes o Baguwen (introducción, presentación, inicio, exposición, desarrollos inicial, central y final, y conclusión. De las diferentes divisiones de la composición, la exposición era la que servía de entrada a las cuatro siguientes, centradas, cada una de ellas, en dos conceptos contrapuestos, lo que equivalía a un total de ocho partes) en torno a los Cinco clásicos (Yi Jing o Libro de los cambios; Shi Jing o Libro de las Odas; Shu Jing o Libro de los documentos; Li Ji o Libro de los ritos y Chunqiu o Primaveras y otoños) y los cuatro libros (Daxue o Gran Ciencia, aunque la traducción literal es Gran Universidad; Zhongyong o Doctrina del pueblo; Lunyu o Analectas; y Mengzi o Mencio) de la escuela confuciana: “…pues si piden esto para alcanzar dignidades, los letrados habrán de desdeñar el conocimiento verdadero y toda moralidad en sus acciones”.
Los Mandarines es la primera novela importante de sátira social en China, como reconoce Lu Xun, (1881-1936), seudónimo de Zhou Shuren, y ha sido considerado como la figura más importante de la literatura china moderna, en su “Breve historia de la literatura china”, cuando afirma “Si bien antes habían surgido novelas de contenido satírico, Wu Jingzi fue el primero que da al género una dimensión social al dirigir su ataque no contra un individuo o familia, sino contra la estirpe de los letrados y, por extensión, la sociedad de la época”.
Los Personajes
La novela abarca aproximadamente un siglo, y durante este lapso de tiempo los personajes que Wu Jingzi hace aparecer sucesivamente en “Los mandarines” son individuos complejos, no son personajes planos y, por tanto, su personalidad está llena de matices que escapan a cualquier cliché. La mirada crítica de Wu Jingzi afecta sólo a una parte introspectiva de cada personaje, pues, casi todos son presentados con sus defectos pero, también, con sus virtudes. A los personajes de la novela no podemos calificarlos de buenos o malos, o de menos buenos o menos malos. Así, a modo de ejemplo, podemos citar al alumno del colegio imperial “Yan Zhihe o Zhizhong” que no duda en convidar a sus dos cuñados a banquetes, les da 100 onzas de plata a cada uno, asume las costas de las ofrendas de ambos, regala sillas y alhajas a las esposas de los cuñados, pero a la hora de la muerte llama la atención de los presentes levantando dos dedos (no podía hablar) para que apagaran una mecha del candil, pues tenía dos mechas encendidas y, eso, era derroche de aceite. Es un claro ejemplo de las contradicciones en un mismo personaje, de la complejidad psicológica que Wu Jingzi carga a sus personajes. Vemos en esta anécdota como conviven en una persona el amor conyugal y la bondad en contraposición a tacañería.
Otro ejemplo, lo tenemos en el subdirector Wang, que se ofrece a pedir licencia para acompañar al subdirector Xun en el luto y los funerales de la madre de éste; además, corre con la cuenta de los funerales de la madre del subdirector Xun. Éste es un ejemplo claro de piedad filial (ayudar a los amigos). Y, sin embargo, el hijo del prefecto Qu le dice al subdirector Wang que con su ejercicio se oirán los tres sonidos siguientes: “El de la balanza del platero, el ábaco y las varas de castigo”, a lo que responde afirmativamente el subdirector. Aquí, con este personaje, Wu Jingzi hace convivir la piedad filial con la avaricia y la intransigencia.
Otro ejemplo, lo encontramos en el nieto del prefecto Qu, pues, su personalidad encierra vanidad junto a piedad y bondad, puesto que al encontrarse por primera vez con el subdirector Wang y saber de su destino le da doscientas onzas de plata (todo lo que llevaba) para su viaje; y, sin embargo, no duda en hacer copias del único libro que quedaba de las “Notas críticas sobre poesía de Gao Qinggiu” para atribuirse él mismo la autoría.
Estos ejemplos, y muchísimos otros que podríamos entresacar en estos primeros capítulos, me hacen pensar que Wu Jingzi busca y coloca situaciones normales y, otras, extremas en la vida de los personajes para plasmar el espíritu de dicha persona y la idiosincrasia de dicha sociedad; eso no quiere decir que pretenda que los lectores caigamos en actitudes maniqueístas. Wu Jingzi critica la soberbia del poder, la corrupción, los personajes que olvidan sus orígenes, el empalagamiento del amor filial, los aduladores sociales, la hipocresía de los monjes y, por ende, de la religión, la ignorancia de los intelectuales, los falsos letrados, las costumbres sociales, etc.
En los diez capítulos leídos y releídos, creo haber podido adivinar en varios personajes la personalidad de Wu Jingzi y las situaciones extremas que vivió, con sus alegrías y sufrimiento, ideas y pensamientos, burlas e ironías, etc. Como ejemplo, decir que Wu Jingzi fue licenciado a los 23 años pero rechazó presentarse, a partir de los 29 años, más exámenes después de haber suspendido varios años porque recibió críticas severísimas por los examinadores por cultivar géneros que no estaban de acorde con la ortodoxia de los examinadores, ¿No nos recuerda a un aspirante llamado Fan que para que lo aprobaran el examinador tuvo que leer 3 veces el examen? También, Wu Jingzi rechazó en vida el rendirle pleitesía al mismísimo emperador Qianglong cuando fue a Jiangnan, como muestra de su fanática oposición al neoconfucianismo predominante de los mandarines desde hacía quinientos años.
Así pues, vemos como la estructura de la novela se caracteriza porque no hay un solo protagonista, sino que lo son todos los que van apareciendo sucesivamente de la mano del anterior para convertirse en los seudos protagonistas y, después, vuelven a surgir en el momento menos pensado, pero ya sin peso ni protagonismo en el capítulo. Esto evita que la narración se encuentre inconexa. La sensación de que la novela avanza queda reflejada en las alusiones al pasado, o al presente con su relación con el pasado. Estos relevos de personajes en cada capítulo consiguen que el libro sea una unidad perfecta, a pesar de las múltiples tramas y subtramas que lo componen.
Y estas múltiples tramas y subtramas se deben al intento de Wu Jingzi de reflejar de una manera compendiosa el mundo intelectual de su época. Sirviéndose de experiencias de su propia vida, usando como modelo de los personajes de sus historias a personas conocidas por él, Wu Jingzi plasmó en “Los mandarines” la vida de quienes, con mayor o menos fortuna, con honestidad o sirviéndose de estratagemas, se dedicaban a la instrucción. Los relatos de las acciones y de las vidas de los personajes se desarrollan con pasmosa credibilidad debido a la transformación paulatina o, mejor dicho, a la evolución psicológica de cada personaje que Wu Jingzi plasma de manera magistral. Wu Jingzi, a cada personaje le concede unos rasgos o cualidades que justifican su manera de proceder en la vida; todas las razones que mueven a los personajes están encaminadas a desvelar los abyectos deseos del ser humano y sus pocas virtudes.
No cabe duda que, en cualquier creación literaria, la experiencia y las vivencias del autor están más o menos reflejadas en un tanto por ciento, más o menos, elevadas, medias o bajas. En “Los Mandarines”, en mi opinión, sucede lo mismo; pero, en este caso, con una presencia constante de Wu Jingzi como protagonista central, puesto que se sirve de los personajes centrales de cada capítulo para trasladarnos o, solamente, para retratar un rasgo, un motivo, una cualidad, una forma de pensamiento que es acorde con su personalidad o, por el contrario, es su antítesis, o, busca la justificación moral de su conducta o debilidades (como cuando pone en boca de los Lou –pág.127 final- que un licenciado es un personaje notable y no se ha de tener en cuenta que sea un ladrón porque se haya apoderado de dinero para sus vicios de mujeres y juego ¿Le pudo suceder en vida a Wu Jingzi?). La obra, creo, que demuestra una asombrosa capacidad subjetiva del autor de manifestar sus ideas, creencias y pensamientos a través de los personajes, utilizándolos como marionetas. Wu Jingzi, como cualquiera de sus personajes, fue un hombre pleno de matices, de complejidad psicológica, de carga pasional y de sentimientos contradictorios.
La principal denuncia de la obra es el abandono por los letrados de la época del estudio como camino de la perfección moral para convertirse únicamente en una constante búsqueda de honores y riquezas; sirviéndose, para formular esta pérdida de valores en los letrados, de una multiplicidad de composiciones y registros lingüísticos: proverbios, sentencias, sátiras, ironías y sarcasmos (Pág. 99: “Señor, he estado en Sichuan tres años, y revisado todas las composiciones con gran cuidado, mas no he encontrado ninguna de Su Shi. No se habrá presentado”. Es una burla de Wu Jingzi sobre la ignorancia de los letrados), etc.
El Lenguaje
El lenguaje empleado por Wu Jingzi baraja giros propios del lugar donde se desarrolla la acción (Nankín, Quanjia, Yangzhou) con elementos de la lengua clásica culta, sobre la base general del idioma hablado por el pueblo. Cada personaje tiene su propio registro, empleando un lenguaje acorde con su posición social, carácter, profesión, etc .
La narración sigue en parte en lo formal la estructura de los “Huaben”: que es un género que apareció en la Dinastía Song como respuesta del pueblo a una literatura propia popular más viva y dinámica y menos seria y trascendente que la oficial al uso, a la que sólo podía acceder la élite culta. Surge así una literatura para ser explicada y que no se escribía sino que perduraba en la memoria y se traspasaba oralmente de generación en generación . En este género, un fingido narrador relata al público, capítulo a capítulo, los avatares de un suceso, e inicia cada capítulo con unos versos de contenido criptográfico como sinopsis del siguiente capítulo (Wu Jingzi los pone al final como presentación del siguiente). Sin embargo, Wu Jingzi cambia la estructura del Huaben al poner los versos al final de cada capítulo como presentación del siguiente capítulo, salvo los versos del primer capítulo.
En cuanto a los registros lingüísticos de los personajes, éstos varían según la posición social del personaje; así, vemos como los letrados utilizan un lenguaje muy técnico cuando hablan entre ellos sobre el puesto o la posición que ocupan en la administración, o, también, utilizan un lenguaje que, hoy día, podríamos llamarlo “lenguaje colegial” (referido a los colegiados de un mismo colegio profesional, como por ejemplo, los abogados), un ejemplo de ello es cuando se dicen “Mi docto o virtuoso amigo”, que es un tratamiento cortés del maestro al discípulo, o cuando refieren refranes, proverbios y sentencias de su colectivo. En cuanto al lenguaje del pueblo, observamos como varían los refranes y las fábulas. Así pues, vamos a dar un repaso a los registros y giros lingüísticos de los letrados y de la plebe:

De los letrados:

Capítulo I
Pag 25: (El alguacil utiliza una cita que se refiere a una fábula)“La culpa la tiene este alguacil infame, que va a los pueblos como el zorro que se las da de tigre”: expresión tomada de las “Estratagemas de los Estados Combatientes”. Un zorro le dijo al tigre que lo había capturado “El hijo del cielo me ha nombrado rey de todos los animales, y si me devoras, desobedecerás sus órdenes. Si no me crees, acompáñame y verás como los otros animales huyen apenas me ven. Así hizo el tigre, y ocurrió como el zorro decía. Creyó el tigre que los animales temían al zorro, sin advertir que era él mismo el que los espantaba”.

Capítulo II
Pág. 33: (Señor Xia –nuevo alcalde de la casa Xue-): “…que este año no hay en la audiencia corchete de las tres clases ni escribano de las seis concejalías…” Se trata de una fórmula genérica para designar a los empleados de las audiencias.
Pág. 37: (Shen Xiangfu): “El señor Mei habrá de pagar una copa de vino en prenda, pues el maestro Zhou ha sido preceptor en casa del honorable señor Gu”. Era habitual que en los banquetes o reuniones festivas algunos de los presentes pagase prenda por indiscreción o metedura de pata, puesto que irónicamente se justifica diciendo “que la burla no va contra el hermano mayor Zhou, pues habla de un licenciado” (y el señor Zhou sólo era bachiller). Es una burla irónica entre letrados y aspirantes.

Capítulo III
Pág. 49: (Comisario Zhou a Fan Jin): “La cabeza del dragón es para los viejos”, la cabeza de dragón es sinónimo de laureles supremos o graduado, y posteriormente se empleó para desear buena suerte a los letrados que se presentaban a una edad muy avanzada a los exámenes metropolitanos y de palacio.
Pág 56. (Magistrado Zhang Jingzhai): “Vivimos en el mismo distrito”, “vivimos juntos al lado de la morera y la catalpa” “vivimos en el mismo pueblo”, quiere decir somos convecinos. Era costumbre de la antigüedad plantar junto a la casa una morera para criar gusanos de seda y una catalpa para fabricar utensilios, árboles cuyos nombres pasaron a ser sinónimo de pueblo o aldea.

Capítulo IV
Pág. 68: “…el magistrado Tang…con gran alivio lo vio tomar del tazón de nido de golondrina una cabeza de camarón”, gesto de doble significado Purs por un lado Fan Jin quebranta el ayuno de carne y pescado que exige el luto, y por otro revela su ambición de llegar a los más altos honores en los exámenes, ya que el camarón representa el dragón, y éste, a su vez, los exámenes superiores.

Capítulo VI
Pág. 86: “Antes los negocios públicos que los privados, antes el imperio que la familia”, dijo el licenciado Yan.
Pág. 91: “Como echar margaritas a los puercos” “De noche no veía la punta de la lanza, y me la clavó en la panza”, rugió el licenciado Yan. Este lenguaje lo adopta el licenciado para hacerse comprender por el timonero Cuatrojarros que se había comido sus cuatro barquillos, vemos como los letrados sí cambian sus giros, dependiendo al que se dirijan.

Capítulo VII
Pág. 102: Sentencias del comisario Zhou: “Orienta tu proceder y aguarda el momento”, “Refrena el espíritu y domeña la materia”, caligrafías del señor Zhou (posteriormente comisario).

Capítulo VIII
Pág.111: “Ardua empresa la de vivir a remolque de los vientos y mareas de la corte”, dijo el prefecto Qu.
Pág. 112: “No consultes a tu hijo a la hora del retiro”, dice el proverbio, prefecto Wang.
Pág 121: “Más vale letrado virtuoso que doctor sin principios”, dijeron los hermanos Lou.
Pág. 113: “El de la balanza de platero, el ábaco y las varas de castigo”, hijo del prefecto Qu.

Capítulo IX
Pág. 129: “Haga bien el duque y olvide la acción”, dijeron los hermanos Lou; que quiere decir que los favores que se hagan al prójimo no deben hacerse buscando recompensa (de los “Registros Históricos”).

Capítulo X
Pág. 139: “Sin tropas ni provisión, más vale la rendición”, prosiguió el compilador Lu
Pág. 140: “¿Qué día se colgó el arco a la puerta de su casa?”, preguntó el compilador Lu. Colgar el arco significa el nacimiento de un varón; y, si se colgaba una toallita, era el nacimiento de una niña.
Pág. 141: (El adivino Chen Hefu)“Los oídos del tercer hermano son más blancos que su cara”, “tener las orejas más blancas que el rostro” es, según la fisonomía china, un rasgo de nobleza y presagio de gran fama y gloria. Saturno=nariz: “El brillo de saturno presagia cercanas nuevas de ascensos” “En el cielo, la mansión de los dioses, y en la tierra, la casa del primer ministro”. En estas citas, vemos como el adivino utiliza un lenguaje acorde con las personas que trata, los letrados; por lo que podemos deducir que los adivinos eran personas cultas que conocían la historia y la literatura antigua.
Pág.145: (narrador): “Su belleza se le antojó capaz de ahogar el pez, derribar el águila, ocultar la luna y sonrojar las flores”; sucesión de metáforas realizadas por el narrador.

Lenguaje popular:
Capítulo I
Pág. 21: “La vida del hombre es como un lienzo”, piensa Wang Mian, según reza un certero adagio de la antigüedad.
Pág. 24: “ …-terció el tío Qin (tío de Wang Mian)-, que si el magistrado te manda la esquela, bueno ha de ser su propósito. Anda, marcha con el alguacil, que como dice el proverbio, un magistrado puede traer la ruina a toda una familia”.
Pág. 28: (Wang Mian): “Cuando el río se desvía al norte, señal es de que se avecinan tiempos turbulentos”. Se refiere al río Amarillo o Huangzi.

Capítulo III
Pág. 45: “Hombre que sabe lo que hay que hacer y no lo hace, es un cobarde”, dijeron los obreros.
Pág. 50-53: (carnicero Hu): “…como el sapo sarnoso que se quiere tragar al cisne” “Y, ya quiere el culo del cisne” “…te doy mi plata para que hagas pijotas en el agua”.

Capítulo V
Pág. 77: “No hay sol que tape nublado ni madrastra que no esconda palo”, dijo la concubina Zhao.
Pág. 80: “Mujer maridada, no viva descuidada”, dijeron los hermanos Wang.
Pág. 82: (narrado)r: ”El elemento madera se imponía sobre el elemento tierra y el hígado dominaba sobre el bazo”. En la medicina tradicional china, cada una de las cinco vísceras (hígado, corazón, bazo, pulmón, riñones) se corresponde cada uno de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal, agua). Al hígado le corresponde la madera y al bazo, la tierra. El bazo alberga las emociones, y el hígado es sede del aliento vital y controla sobre las demás vísceras. De ello se deduce que el alumno Yan enfermó de pena por la muerte de la esposa.

Capítulo IX
Pag 124: (Zhou Jifu, celador de las tumbas de los Lou)“…bueno es que el señorito ande ya en silla de manos”, significa que sea transportado en palanquín, es decir funcionario importante.
Pág 126: “…no vio hora de bailarle el agua al patrón”, significa hacerle la pelota, en boca de un personaje de la plebe.

Bibliografía

http://www.seix-barral.es/fichaautor.asp?autor=459

http://www.solodelibros.es/21/11/2007/los-mandarines-wu-jingzi/

La traducció de novel•la Kinesa del segle XVII Sara Rovira i Esteva Sílvia Fustegueres i Rosich. Universitat Autònoma de Barcelona. Facultat de Traducció i d’Interpretació 08193 Bellaterra. Barcelona.

One comment on ““Rulin Waishi” “Los Mandarines” o “Historia del bosque de los letrados”

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