Mar 31 2009

PACIFISMO DE JAPÓN

Publicado por Manuel Checa a las 17:05 en POLÍTICA

La constitución japonesa supone la aceptación de tres principios básicos, desconocidos hasta ese momento en su historia: soberanía popular, pacifismo o renuncia a la guerra como medio de resolución de disputas y derechos fundamentales. El principio de “renuncia a la guerra” se encuentra reflejado en el art. 9 de su constitución. A través del art. 9, Japón renuncia al uso de la fuerza (guerra) como derecho soberano de una nación, así como a la amenaza o al uso de la fuerza como medio para la resolución de disputas entre naciones de la comunidad internacional. Además, prohíbe el mantenimiento de fuerzas armadas de tierra, mar o aire, así como de cualquier otro potencial de guerra. Aunque no expresamente citado, Japón renuncia al desarrollo, tenencia y almacenamiento de armas nucleares.
En julio de 1950 se creó la Policía Nacional de Reserva, tras sugerirlo las fuerzas de ocupación a la luz del conflicto armado coreano. En 1952 pasaron a denominarse Fuerzas de Seguridad Nacional y en 1954 a la denominación de Fuerzas de Autodefensa (jieitai), que aún hoy mantienen.
En el conocido caso Sunakawa de 16 de diciembre de 1959, enjuiciado por el Tribunal Supremo japonés se sientan las bases de la interpretación del art. 9, en cuya virtud Japón no puede disponer de ejército ofensivo, pero no es incompatible con la Constitución japonesa la creación y mantenimiento de instrumentos de defensa que garanticen la seguridad del país frente a hipotéticos ataques. Al partir de una distinción entre guerra defensiva y ofensiva, concluye que lo que la Constitución no niega es el derecho inherente a toda nación a la defensa propia, que Japón posee como nación soberana. Sin embargo, hoy día, se le da cobertura legal al envío de tropas de pacificación a conflictos internacionales. A tales efectos se aprobó en 1992 la Ley de Cooperación para Operaciones Internacionales de Paz. Para el envío de tropas (bajo el auspicio de las Naciones Unidas, mediante una resolución del Consejo de Seguridad o de la Asamblea General) habrán de concurrir los requisitos de: cese de hostilidades de las partes enfrentadas y consentimiento del titular del territorio sobre el despliegue de las tropas y que éstas sean tropas de Japón. Por su parte, Japón se compromete a respetar la neutralidad y a limitar el uso de las armas a casos extraordinarios o extremos, como la protección de vidas humanas; en caso de que las dos primeras condiciones dejaran de cumplirse, Japón podría replegar sus tropas.
Cuestión distinta es si continúa siendo compatible su literalidad con la existencia de uno de los mejor dotados “ejércitos” o Fuerzas de Autodefensa, como se autodenominan de conformidad con la ley, y con uno de los mayores presupuestos militares del mundo; además de haber creado en enero del 2007 un verdadero ministerio de defensa.
En los ámbitos de paz y seguridad, la región Asia-Pacífico enfrenta antiguos y nuevos desafíos. Las percepciones sobre el papel de Japón en estos temas son variadas; por un lado, el fantasma tradicional de “amenaza potencial”, alimentado por una corriente militarista; situación que se traduce en una percepción extendida, de que la nación japonesa puede recurrir nuevamente a los medios militares para dirimir los conflictos, violando la Constitución. En el recuerdo histórico regional continúa presente las acciones militares del Imperio Japonés. Por otra parte, la estrategia económica no es suficiente para generar un clima de paz y seguridad que garantice la paz regional e internacional. Para aquellos países que en algún modo fueron víctimas de las incursiones militares durante la segunda guerra mundial, como China, Corea y la gran mayoría de las naciones del sudeste asiático, perviven reservas acerca del papel de Japón en el mantenimiento de la paz y la seguridad regional e internacional, debido a su dinámica emerger en la política internacional y en su capacidad tecnológica-militar. Se percibe también, como una sociedad tecnológicamente militar, dado que posee una base industrial y tecnológica capaz de convertirse en breve tiempo, en productora de armas sofisticadas a gran escala, incluyendo las nucleares; lo cual le permitiría defenderse contra cualquier agresión convencional y en última instancia, ejercer la disuasión nuclear. Además, es considerado como ente capaz de comprometer el mantenimiento de numerosos sistemas de armamentos de sus socios, al poner bajo embargo ciertos componentes tecnológicos de punta.
No obstante, lo complejo que es tratar en profundidad el tema militar internamente, en el estado actual de la opinión pública y la correlación de fuerzas en la Dieta y, el hecho improbable de que sus vecinos asiáticos y sus socios, en particular EE UU le permitan, sin sensibles reservas, tales propósitos militaristas. Lo probable para estos primeros decenios es que Japón seguirá siendo incapaz de acceder a la plena autonomía y de asegurar solo su seguridad.

El “status quo” del Japón pacifista y la alianza con los EEUU durará largo tiempo (por lo menos tres decenios más). EEUU le proporciona el paraguas nuclear necesario para que Japón pueda desarrollar una política multilateral sin desconfianzas en Asia oriental. La política multilateral japonesa se vería resentida muy mucho si se embarcara en una dinámica carrera armamentística; lo cual, tampoco le vendría bien debido a los diferentes conflictos territoriales que mantiene con diversas potencias de la zona (Corea del sur, y principalmente Rusia y China), esto causaría una importante desestabilización en el equilibrio regional. Por otro lado, que pasaría si Japón pudiera disponer de armamento nuclear…esto es totalmente inviable porque EEUU no lo permitiría y no sería debido al temor de que un socio suyo dispusiera de él sino a que su papel de actor preponderante en la región; y, de otra parte, porque China se lanzaría a una alocada carrera nuclear (aunque posee armamento nuclear, todavía dista mucho de las grandes potencias nucleares como EEUU y Rusia) que supondría intentar desequilibrar militarmente toda Asia oriental. No debemos olvidar que la salida de la crisis de Japón se ha debido en gran medida a que China se ha convertido en su nuevo gran socio económico y para la lógica política de Japón en los próximos años, tienen que reforzar con su nuevo socio estas relaciones y fomentar el dialogo diplomático para la resolución de los conflictos territoriales existentes.

Deberíamos analizar el “no perdón” a Japón por parte, sobretodo, de China y Corea del Sur, y que se debe al no reconocimiento de culpa por Japón; nunca ha entonado un “mea culpa” sincero y nítido, y ha intentado maquillar la intervención de Japón durante la II Guerra Mundial. Pero hay que recordar que no hubo ningún país que le tendió la mano, como Francia a Alemania; si bien, Francia había aprendido la lección después de la I guerra mundial, al firmar el Tratado de Versalles (más que un tratado era una declaración de guerra de los países aliados a Alemania), pues, este tratado era una humillación colosal al pueblo alemán, por lo que Francia entendió que una verdadera paz europea pasaba por una integración progresiva europea, en la que no podía faltar Alemania.
Japón contó con el apoyo de EEUU para su reconstrucción, pero a EEUU no le interesaba estrechar lazos con la China comunista; además, nunca he escuchado o leído que EEUU haya pedido disculpas en foros internacionales por la matanza de Hiroshima y Nagasaki y sus posteriores consecuencias para la salud de los habitantes de dichas zonas. Todos estos sentimientos de rencor podrían haber sido superados, en mi opinión, con la asunción de las responsabilidades de cada uno, pero, sobretodo, si EEUU hubiera querido, ya que su influencia dio el beneplácito al inicio de la construcción europea, pero, en la cuestión asiática, lo único que hace su política exterior es poner trabas y frustrar todos los intentos de coaliciones económicas o políticas (como frustrar el Fondo monetario asiático) para no perder ni un ápice de influencia en dicha región.

http://www.article9.org/en/images/article_9_flyer_esp.pdf

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