Mar 31 2009
COOMARASWAMY “Sobre la doctrina tradicional del Arte”
ANANDA KENTISH. COOMARASWAMY: “Doctrina tradicional del arte”. “Sobre la doctrina tradicional del arte”. ED. Olañeta, Palma de Mallorca, 1983.
Es uno de sus más célebres trabajos: publicado por primera vez por la New Orient Society of America en 1938, viene a suponer un ensayo sobre cómo hay que enfrentarse a la obra de arte oriental. Su punto de partida se encuentra en la metafísica de René Guenón y en la premisa de que el arte tradicional (religioso-sagrado) es inaprensible sin un conocimiento previo de su dimensión religiosa, espiritual o metafísica1. En este ensayo su tesis fundamental es la identificación de la belleza con la formalidad o el orden, y la fealdad con la informalidad o falta de orden: el arte será pues, expresión informada por la Belleza ideal2. Desde esta perspectiva, realiza duras críticas al arte moderno fruto, a su entender, de una degradación de los valores estéticos tradicionales.Ananda K. Coomaraswamy nació el 11 de agosto de 1877 en Colombo, Ceilán, hijo de Sri Mutu Coomaraswamy, reconocido jurista de origen indio y de la señora Elisabeth Clay de origen inglés. Tuvo una formación académica primero en el célebre colegio Eton y después en la universidad de Londres donde obtiene un doctorado en ciencias en 1904. Dos años más tarde se convierte en el director de investigaciones mineralógicas de Ceilán. Se erige como uno de los defensores de la cultura India obteniendo una fuerte posición como portavoz de los valores indios tradicionales. En 1914, es llamado por el Museo de Boston confiándole el departamento de artes del Islam y Medio Oriente para ser propuesto en 1930 al cargo de Conservador y Comisario del museo. Colaboró en numerosas publicaciones y descubrió los textos de René Guénon. Sus obras reflejarían desde entonces, sobre 1932, un claro punto de inflexión hacia conceptos antes solo esbozados: su defensa por un arte tradicional, sagrado, basado en unos principios metafísicos y un simbolismo universal que se atribuyen a una tradición primordial y unánime, que se mantendría viva de un modo especial, aunque no único en la tradición hindú clásica3.
Para Coomaraswamy el arte oriental es totalmente diferente a como lo vemos desde los ojos occidentales debido a su contextualización o entorno físico, metafísica, religión y espiritualidad: “La obra asiática, ahora separada de su ambiente, nunca se hizo para ser usada, ni para ser mostrada en otro lugar que aquél al que estaba destinada” , significación o Principio de la utilidad del arte: “Las cosas hechas con arte responden a necesidades humanas o, si no, son lujos…La obra de arte asiática siempre se ha producido según las circunstancias, es decir, para satisfacer una necesidad humana específica… Los objetivos del arte son completamente utilitarios, No podemos dar el nombre de arte a nada irracional”,
finalidad “El arte es linguístico y comunicativo; tiene la finalidad de «informar” y conocimiento “Pues, a menos que sepamos para qué era una cosa y qué se esperaba que comunicase, carecemos de base para el juicio artístico. Todo estudio «objetivo» y que no compromete a nada, ya sea del arte o de la naturaleza, empieza y termina con la ignorancia”…“Por el lado material, debemos entender la manera de vivir de aquellos por y para quienes fueron producidas las obras; por el lado espiritual, qué sentido y objetivos de la vida se daban por sentados. Debemos participar de la experiencia asiática, revestirnos por lo pronto de una constitución asiática y contemplar el mundo con ojos asiáticos”
Para corroborar dichas aseveraciones, Coomaraswamy comienza una estructura metodológica donde delimita las fuentes del arte asiático “Así como las fórmulas no pueden ser transferidas sin incongruencia de una religión a otra, tampoco pueden extraerse de una tradición artística para ser incrustadas en otra; la consistencia simbólica es una condición primordial de la integridad”, Ananda considera que es un sacrilegio conformar un híbrido artístico entre diversas fuentes culturales; el estilo “El estilo siempre es, pues, el accidente y no la forma del arte: los problemas de estilo son cuestiones de importancia más bien psicológica e histórica que artística” y su significación estilística Tanto en el arte asiático como en el medieval, la razón de ser es el tema -gravitas, artha- fundamental de la obra, y debemos captar ese tema si nos proponemos comprender y no meramente que la obra nos guste o no nos guste”, considera que el estilo del artista no es personal sino que representa una pauta o canon de perfección que es el mismo para todos; el conocimiento de la forma “debemos considerar en primer lugar la forma de la obra tal como preexiste en la conciencia del artista… lo esencial para hacer un juicio del arte es el conocimiento de la forma según la cual fue hecho”; la función del artista “la operación del artista debe ser doble, consistente primero en una actividad intelectual mediante la cual la forma apropiada es concebida y, segundo, en la imitación de esa forma en el material elegido… y esto es lo que significa «pintar sin engreimiento en el corazón”, imitación es originalidad “…de nuevo nos damos cuenta de cuán cierto es que el arte es una imitación de la naturaleza en su modo de operar. El plagiario es aquél que hace de un estilo su patrón, y no aquél cuyo arte persigue fines fijos”.
Para Coomaraswamy, la obra de arte es el inicio de un camino espiritual que debe ser andado por nosotros mismos para elevarnos por encima de nosotros mismos hasta la toma de conciencia del contenido fundamental de todo el ritual que conforma la obra de arte “…Tal como existen, no son más que fragmentos extraídos de un contexto espléndido, y no pueden ser entendidas salvo en la medida en que seamos capaces de reconstruir ese contexto y participar de él, y de llegar a comprender la necesidad de todas sus manifestaciones correlacionadas”.
La similitud notable entre la experiencia estética y la experiencia mística es la idea directriz de la estética hindú y, por tanto de Coomaraswamy. En ambos casos se nos está revelando la naturaleza última de la realidad y la conciencia que la percibe. Por ello el arte es concebido como un camino de realización humana
y espiritual, como una práctica encaminada a posibilitar, tanto al artista creador como a aquel que es capaz de disfrutar estéticamente de la obra de arte, el contacto, la comunicación y en última instancia la realización de la dimensión religiosa, espiritual, mística, sagrada, que constituye la esencia de esa realidad enigmática y misteriosa en que nos hallamos inmersos4
Hay que reconocer el esfuerzo de Coomaraswamy por intentar ayudarnos a saber mirar y entender el arte asiático mediante una serie de pautas y perspectivas. Pero, no debemos obviar que Coomaraswamy que era Hindú y que sus planteamientos no podían abarcar toda Asia oriental, pues a partir del primer cuarto del siglo XX la obra asiática rompió con la tradición artística en todas sus facetas (como ejemplo, en China “El movimiento por la nueva cultura”). En mi modesta opinión, considero fundamental el deleite estético de una obra de arte, un goce intelectual que puede presuponer ignorancia, en un principio, pero proporciona una satisfacción anímica que difícilmente puede aportar el conocimiento.
Bibliografía
1 http://es.wikipedia.org/wiki/Sobre_la_Doctrina_Tradicional_del_Arte
2 Sâhitya Darpana “Vakyam rasâtmakam Kâvyam”.
3 http://es.wikipedia.org/wiki/Ananda_Coomaraswamy
4http://www.terra.es/personal/javierou/kyat.htm